Una marca de cosmética natural no vende un frasco: vende de dónde viene lo que hay dentro. Musgo, corteza, resina, hierba. Eso no se resuelve con un fondo neutro y una lista de tomas: hay que construirlo.
Cómo se preparó
Mood boards y lista de tomas acordados con la marca antes de tocar una cámara, para que la dirección visual estuviera cerrada y no se decidiera sobre la marcha.
Búsqueda y compra de atrezo: madera, cristal, piedra, vegetación. El entorno de cada producto se montó pieza a pieza.
Localización y montaje de estudio con los fondos y las zonas de escenografía que pedía el concepto.
Qué tenía que salir bien
El verde del packaging fiel entre entornos muy distintos. Sobre musgo, sobre corteza y sobre fondo claro tiene que seguir siendo el mismo verde.
El aceite en movimiento: la caída del producto es la toma que demuestra la textura, y solo cae bien una vez.
Cristal y ámbar con luz construida para ellos, sin que el frasco se pierda contra un fondo oscuro.
Macro del producto y del gotero, donde se ve la consistencia real.
Qué rodamos
- Dos jornadas de rodaje: bodegón de campaña, macro, producto en entorno natural y vídeo.
- Cinco días de postproducción, con selección revisada junto al cliente antes del retoque.
- Vídeo corto del producto, rodado en la misma sesión y con el mismo montaje de luz.
Qué se llevó la marca
Imágenes de campaña, macro, entorno y vídeo para Instagram y para la web, con un mismo lenguaje visual. Un mundo por producto, no un producto sobre un fondo.
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