Un jabón artesanal fotografiado sobre fondo blanco es un bloque marrón. Lo que vende es de qué está hecho: la lavanda, el mango, la manteca. Y eso pedía una sesión en localización, no en estudio.
En la misma casa se estaba rodando una sesión con modelos. Dos producciones a la vez, en el mismo espacio y con la misma luz natural que había que repartir.
Qué tenía que salir bien
El color real de cada jabón. Un producto natural se compra por el aspecto del ingrediente, y un mango que sale apagado deja de parecer mango.
Un mundo por producto: lavanda, cítrico, madera, piedra. Cada referencia con su propio bodegón, y todas leyéndose como una misma marca.
La sombra como parte de la imagen. Sin ciclorama no se apaga la luz de una ventana: se usa. Las sombras de hoja en la pared son decisión, no accidente.
El packaging negro sin perder el relieve, sobre fondos claros y cálidos.
Cómo se hizo
- Se preparó el equipo completo en maleta antes de salir, sin posibilidad de volver a por nada.
- Se montó aprovechando la luz de la casa y los fondos que había, en vez de imponer un montaje de estudio a un espacio que no lo es.
- Se coordinaron las dos sesiones para que no se pisaran: producto y modelos compartiendo espacio y horas de luz.
Qué se llevó la marca
Diez bodegones de campaña en un mismo día, cada producto en su propio entorno y todos con un mismo lenguaje visual. Una sesión en localización que se resolvió como una sesión de estudio.
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