Una marca de caramelos funcionales lanzaba nueve referencias a la vez. Cada una con su color de lata, cada una con su sabor. El problema de una gama así no es fotografiar una caja: es que las nueve convivan en la misma web sin parecer nueve marcas distintas.
Qué tenía que salir bien
El color de cada lata fiel al original. En una gama, el cliente compara los tonos entre sí: si uno sale desviado, se nota al lado de los otros.
El mismo encuadre, la misma luz y la misma sombra en las nueve, para que la cuadrícula de la tienda se lea ordenada.
Los caramelos fuera de la lata, porque es lo que se come y es lo que da idea del tamaño real.
Fondos de color sin que el producto cambie de tono. Una lata beige sobre naranja tiende a virar, y hay que sujetarla.
Qué rodamos
Fichas limpias de cada referencia, cerradas y abiertas, para tienda y marketplace.
La gama completa junta, para la página de colección y para campaña.
Composiciones sobre fondos de color y patrones repetidos para redes: contenido que sale del mismo rodaje y no de una sesión aparte.
Qué se llevó la marca
El lanzamiento entero resuelto en una producción: fichas, página de colección y material de redes, con un mismo lenguaje visual. Nueve sabores que se distinguen entre sí y se reconocen como la misma marca.





































