Unas extensiones de pestañas son pelo negro sobre una banda negra. El problema no es fotografiarlas: es que la clienta compra por el grosor y la curvatura, y esas son justo las diferencias que el negro se traga.
Qué tenía que salir bien
Separación entre el pelo y el fondo sin subir el contraste hasta que la pestaña parezca de plástico.
El grosor legible. Entre un 0,07 y un 0,10 hay una diferencia que decide la compra, y en una foto mal iluminada las dos se ven igual.
La curvatura visible de perfil, porque es la otra mitad de la decisión.
El packaging rosa fiel al original. Una marca de belleza vende también la caja, y el rosa vira con facilidad bajo luz cálida.
Qué rodamos y construimos
- Fichas limpias de la bandeja abierta y cerrada, con el pelo separado y legible.
- Macro del pelo, donde se ve el acabado de la punta y el grosor real.
- Infografías del abanico: cómo se abre, qué efecto da, qué material es.
- Comparativa de grosores y curvaturas, que es la información que la clienta busca antes de elegir.
- Bodegones de marca con el packaging, para redes y para la portada de la ficha.
Qué se llevó la marca
La ficha completa de una sola producción: producto, macro, infografías técnicas y bodegón de marca, con un mismo lenguaje visual. Un producto en el que todo el argumento está en un detalle de un milímetro, explicado en la propia galería.


















