1 · Manda más de una unidad de cada referencia
Es lo que más tiempo ahorra y casi nadie hace.
Una unidad se marca: el roce del embalaje, una huella que no sale, una esquina golpeada en el transporte. Con una sola unidad eso se limpia en retoque, y lo que podía haber sido un plano limpio se convierte en trabajo de postproducción.
Con una unidad de repuesto se rueda la que está perfecta y se sigue. Si la referencia tiene variantes de color o de acabado, mejor una de cada: desde fuera nunca se sabe cuál fotografía mejor.
2 · El envase va aparte, y sin abrir
Si la caja, la bolsa o la etiqueta salen en las fotos, necesitan ejemplar propio.
Un envase abierto ya no vuelve a cerrarse igual: la solapa queda marcada, el precinto arrugado, el adhesivo levantado. En la ficha eso se ve. Un ejemplar cerrado y uno abierto resuelven las dos situaciones sin inventar nada en retoque.
Y una advertencia que casi nunca se espera: la tinta recién impresa puede transferirse con el simple roce de los dedos. Si el envase es reciente, conviene avisar, porque cambia cómo se manipula durante la sesión.
3 · Limpio antes de salir, no al llegar
El metal, el cristal y los plásticos brillantes guardan huellas de todo el que los ha tocado. La piel y el tejido guardan pelusa.
Limpiar en el estudio se hace igualmente, pero es tiempo de sesión. Limpiar antes del envío es tiempo que no cuesta nada: un paño seco para las joyas, un cepillo para el textil, nada más.
La ropa viaja mejor doblada con papel entre capas que apretada en una bolsa. Las marcas de plegado profundo tardan en salir y a veces no salen.
4 · Dinos qué talla y qué variante estamos fotografiando
En ropa y calzado no da igual cuál llega.
Para maniquí o para plancha, la talla intermedia es la que mejor representa la prenda. Para una sesión con modelo, tiene que ser la talla de esa persona, y eso se decide antes de reservarla, no cuando ya está en el estudio.
Si la colección tiene colores que se parecen entre sí, conviene etiquetarlos: el nombre comercial del color, no un número de referencia interno que nadie puede verificar luego.
5 · Los productos perecederos se avisan antes
Comida, flores, cosmética abierta, cualquier cosa que cambie de aspecto con el tiempo o con el calor de la luz.
Esto no es un problema, es una condición de rodaje: cambia el orden de la jornada. Un producto que llega congelado, por ejemplo, se fotografía primero congelado y después descongelado, y no hay vuelta atrás: todo lo que haya que rodar en el primer estado tiene que estar resuelto antes de empezar.
Lo mismo con las flores, que se abren con el calor, o con una textura cosmética, que se extiende sola. Si lo sabemos al reservar, la sesión se ordena para que el producto llegue a cámara en su mejor momento. Si lo descubrimos al abrir la caja, el orden ya está hecho.
6 · Enséñanos cómo funciona
Si el producto se abre, se pliega, se encaja, se monta o se usa de una forma que no es evidente, mándanos un vídeo corto hecho con el móvil. No hace falta que sea bonito.
Esto evita dos cosas: que se fotografíe mal montado, y que se pierda tiempo averiguando el mecanismo. En productos con instrucciones, la foto que más vende suele ser precisamente la del gesto, y para hacerla hay que entenderlo primero.
7 · Medidas y peso, antes de cerrar la fecha
Un objeto grande no es un problema; un objeto grande que aparece sin avisar, sí.
Las medidas deciden cosas prácticas: si entra por la puerta y en el ascensor, si necesita dos personas para moverlo, qué superficie y qué fondo hacen falta, cuánta distancia pide el objetivo. Todo eso se planifica bien con un dato enviado por mensaje y mal con una sorpresa en la entrada.
Si el producto es frágil o pesado, dilo también: cambia quién lo manipula y cómo.
8 · Decide qué pasa con la mercancía después
Devolución, recogida, destrucción o almacenaje: las cuatro opciones existen y conviene elegir una antes, no después.
Si el producto vuelve, hace falta saber a dónde y con qué transporte, y si el embalaje original debe conservarse para el viaje de vuelta. Si se queda, hay que acordarlo al reservar. Las condiciones concretas están en la página de precios.
Lo que más retrasa una sesión
Tres cosas, por orden de frecuencia:
Una sola unidad de un producto delicado. Cualquier marca obliga a elegir entre limpiar en retoque o rodar el defecto.
El envase que llega abierto o ya manipulado. No se puede volver a su estado de tienda, y la ficha necesita exactamente ese estado.
La sorpresa de última hora: el producto perecedero que no se anunció, el objeto que no cabía, la variante que no era la que se iba a fotografiar.
Ninguna de las tres tiene que ver con la fotografía. Las tres se resuelven con un mensaje antes del envío.

Si no tienes claro qué mandar, escríbenos antes de preparar la caja: es más rápido resolverlo en dos mensajes que en el estudio.
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