1 · El acuerdo de confidencialidad, antes del brief
Lo natural es firmarlo antes de enseñar nada: imágenes, muestras, fechas o nombres.
En la práctica suele pasar al revés, porque el cliente enseña el producto para pedir presupuesto. Por eso aquí el acuerdo se puede firmar en el primer contacto, antes de cualquier detalle. Si tu empresa tiene su propio modelo, trabajamos con el tuyo; si no, lo aportamos nosotros.
Y si el proyecto no llega a contratarse, el compromiso sigue en pie: lo que se enseñó para presupuestar no se cuenta ni se guarda.
2 · Quién ve las imágenes dentro del estudio
Vale la pena decidirlo explícitamente, porque la respuesta no siempre es «una sola persona».
En una sesión sencilla, el material lo ve quien dispara y quien retoca. En una producción con modelo, estilismo o vídeo, pasa por más manos. Lo que cambia según el proyecto no es si hay equipo, sino cuánta gente lo compone.
Lo que sí es fijo: todas las personas que participan quedan cubiertas por el mismo compromiso que el estudio, y eso incluye a quien no está en plantilla. Si prefieres que determinada parte la haga una sola persona, se organiza así, y conviene decirlo al reservar.
3 · Dónde viven los archivos y quién puede entrar
Las imágenes de un producto sin lanzar no se mueven por canales abiertos.
Conviene acordar por dónde se envían las previsualizaciones, quién de tu equipo recibe el acceso y si ese acceso se comparte internamente. El punto débil casi nunca es el estudio: es el reenvío interno, el chat del equipo, la presentación que alguien sube a una carpeta compartida.
Las condiciones de entrega y conservación de archivos están en la página de precios. Si tu empresa necesita algo distinto —un canal concreto, un borrado anticipado—, se acuerda por escrito.
4 · Qué se puede mostrar durante la sesión y qué no
El backstage es el agujero más fácil de tapar y el que más se olvida.
Una historia en redes, una foto del set compartida con un amigo, el reflejo del producto en un espejo del estudio: nada de eso parece una filtración mientras se hace. Por eso la regla se fija antes, no durante.
Por defecto, un producto sin lanzar no aparece en ninguna publicación del estudio, ni siquiera parcialmente, hasta que tú digas. Si quieres además que no haya fotos de proceso de ningún tipo, dilo y se trabaja sin ellas.
5 · Cuándo puede el estudio enseñar el trabajo
Esta es la parte que conviene cerrar con una fecha, no con una intención.
Lo habitual es sencillo: el estudio publica después del lanzamiento. Pero «después del lanzamiento» puede significar el día del estreno, el final de la campaña o nunca, y las tres son opciones legítimas.
Las variantes que solemos usar:
- publicación libre a partir de la fecha de lanzamiento;
- publicación a partir de una fecha concreta que tú marcas;
- publicación solo de determinadas imágenes, no de la serie;
- sin publicación, el trabajo no sale del archivo.
Elegir una al principio evita la conversación incómoda justo cuando tu campaña está en marcha.
6 · Qué pasa con las muestras y los prototipos
Un producto que todavía no existe en tienda suele llegar como muestra única, a veces sin su envase definitivo o con etiquetas provisionales.
Dos cosas conviene acordar: cómo se devuelve y si debe destruirse algo. Hay marcas que piden que las etiquetas de preserie no vuelvan y que cualquier material impreso provisional se destruya en el estudio. Se hace, y se confirma por escrito cuando está hecho.
7 · Qué consta por escrito
Un acuerdo de confidencialidad es un documento, pero las decisiones operativas viven en el proyecto.
Por eso lo que se acuerda queda en el mismo sitio que el resto del encargo: canal de entrega, quién recibe acceso, fecha a partir de la cual se puede publicar, qué se devuelve y qué se destruye. No hace falta un documento aparte para cada cosa; hace falta que esté escrito en algún sitio al que las dos partes puedan volver.




Antes de mandar un producto sin lanzar
- Acuerdo de confidencialidad firmado, antes de enseñar nada.
- Claro quién trabaja con el material y bajo qué compromiso.
- Canal de envío y lista de personas con acceso.
- Regla de backstage decidida: con fotos de proceso o sin ellas.
- Fecha a partir de la cual el estudio puede publicar, o ninguna.
- Instrucciones de devolución y, si procede, de destrucción de material provisional.
- Todo lo anterior, por escrito en el proyecto.

¿Preparas un lanzamiento? Cuéntanoslo antes de enseñar el producto: la confidencialidad se puede firmar en el primer mensaje.
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