Amazon quiere blanco. Blanco de verdad.
No «casi blanco». No «blanco de estudio». Blanco 255, 255, 255, el número exacto.
Y aquí está lo que vuelve loca a media Barcelona: puedes rodar sobre un ciclorama impecable, mirar la foto en pantalla y ver blanco perfecto. Amazon la rechaza igual.
Porque el JPEG miente. Al comprimir, deja alrededor del producto píxeles de 253, de 254, de 252. Tú ves blanco. El escáner ve tres números que no son el suyo, y suprime la ficha.
Y no, corregir el balance de blancos no lo arregla. Eso cambia el tono de la imagen, no obliga al fondo a ser 255.
Lo único que funciona: recortar el producto y ponerlo sobre un blanco generado, no fotografiado. La sombra se queda pegada al producto, no derramada por el fondo.




Compruébalo tú misma ahora mismo. Abre cualquier foto tuya de catálogo, coge el cuentagotas y pincha en las cuatro esquinas. Luego pincha justo al lado del producto. Si sale 254 en vez de 255, ya sabes por qué esa ficha lleva dos semanas sin aparecer.
Nosotros generamos el blanco, no lo fotografiamos. Es parte de cómo preparamos los archivos para e-commerce.
El 85%, y el error de pasarse
Amazon quiere que el producto ocupe el 85% de la imagen. Un zapato pequeñito en medio de un cuadrado blanco enorme se marca y se cae.
Pero pasarse tampoco vale. Si el producto toca el borde o se corta, fuera. Hay que dejar un margen fino, y el mismo por los cuatro lados.
Esto tiene una consecuencia práctica que casi nadie tiene en cuenta al planificar un rodaje: no puedes recortar la misma toma para todas las plataformas. Lo que llena el cuadrado de Amazon queda apretado en el vertical de Zalando. Son dos encuadres distintos desde el minuto uno.



Lo que no puede estar en la imagen principal
Nada de texto encima. Nada de logotipos añadidos. Nada de «Best Seller» ni «-30%». Sin bordes, sin marcos, sin degradados de fondo.
Tampoco atrezo que no venga en la caja: si en la foto hay una taza bonita al lado del jabón y la taza no se vende, fuera.
El logotipo impreso en el propio producto sí vale. El logotipo que le has puesto encima con Photoshop, no.
Las reglas de categoría que se olvidan siempre
Ropa de adulto: sobre modelo vivo o con maniquí invisible. Un flat lay precioso no sirve como imagen principal, aunque sea la mejor foto del catálogo. Y ojo con el maniquí: tiene que quedar realmente invisible. Quitarlo a medias y dejar la prenda deformada también se rechaza.
Ropa infantil y de bebé: justo al revés. Se prefiere el flat lay y el uso de modelos vivos está restringido.
Packs de varias prendas: flat lay obligatorio, sin modelo ni maniquí.
Calzado: un solo zapato, mirando a la izquierda, a 45 grados. El par completo va en las secundarias, nunca en la principal. Esta es la que más gente se salta.
Joyería: sin expositores. Nada de bustos, soportes ni cajitas. Los collares son la única excepción a mostrar el producto entero: pueden salir cortados por el borde para lucir el colgante.
Accesorios de ropa: sin ninguna parte de maniquí a la vista. Excepción: medias y calcetines.
En calzado esto significa un set fijo de ángulos por par, idéntico en toda la colección. Si el tercer par se rueda medio grado distinto, se nota en la cuadrícula de la tienda.


El mismo catálogo, dos reglamentos distintos
Las filas marcadas con una línea son donde las dos plataformas se contradicen de verdad. Por eso el mismo encuadre no sirve para las dos.
Especificaciones a fecha de 2026. Las plataformas las revisan — conviene comprobarlas antes de una subida grande.
La regla que revienta los catálogos grandes
Repetir una imagen para llegar al número exigido = artículo rechazado.
Cada tipo de artículo pide un número concreto de fotos. Y cuando estás terminando una colección de sesenta referencias y a una le faltan dos tomas, la tentación es evidente: coger una que ya tienes, recortarla distinto, y a correr.
Zalando lo detecta. Y no rechaza la imagen: rechaza el artículo entero.
Lo peor es cuándo te enteras. No al subir esa referencia. Al subir las sesenta.
Por eso enviamos los primeros pares para aprobación antes de rodar el resto: el criterio lo fija la marca y no lo damos por supuesto. Así trabajamos.
Mismo modelo, mismo estilismo, todas las vistas
Todas las fotos de un mismo artículo tienen que llevar la misma modelo y el mismo estilismo.
Suena de cajón hasta que una colección se rueda en dos jornadas, con dos chicas distintas porque una no podía el jueves. Entonces hay que volver a rodar.
El estilismo, sencillo. Los accesorios están para acompañar la prenda, no para robarle el plano.

Lo que no se ve, y duele más
Zalando calcula algo que se llama Product Content Score. Influye directamente en si tu artículo se ve o no dentro de la plataforma.
Amazon hace algo parecido: la calidad de las imágenes entra en cómo posiciona tu producto en la búsqueda.
O sea que hay dos formas de fracasar. El rechazo, que se nota enseguida. Y la invisibilidad, que no se nota nunca, hasta que un día te preguntas por qué no vende nada si la ficha está perfectamente subida.
Antes de subir un catálogo, repasa esto
- Cuentagotas en las esquinas: ¿255, 255, 255 exacto?
- ¿El producto llena el 85% sin tocar los bordes?
- ¿Hay algún texto, logo o borde puesto encima?
- ¿Todo lo que sale en la foto va incluido en la venta?
- Para Zalando: ¿JPEG? ¿1:1.44? ¿Mínimo 762 × 1.100?
- ¿Hay alguna foto repetida entre referencias?
- ¿Misma modelo y mismo estilismo en todas las vistas?
- ¿Los archivos van nombrados por referencia?
Un fallo hace más probable el siguiente
Desde 2025 Amazon dejó de hacer revisiones manuales periódicas y pasó a escanear en continuo: cada imagen que subes se evalúa al momento.
Y cada ASIN lleva un Risk Score asociado. Una ficha que ya ha sido suprimida una vez entra en un grupo de riesgo más alto, donde las siguientes infracciones se detectan y se aplican más rápido.
O sea que no es «esta vez ha colado». Es que la próxima vez cuela menos.
Un aviso
Las plataformas cambian las reglas. Zalando actualizó sus guías en mayo de 2026, Amazon apretó el escaneo automático el mismo año.
Antes de una subida grande, vale la pena mirar la documentación oficial. Nosotros lo hacemos en cada proyecto, porque un catálogo de cien referencias rechazado por un ratio equivocado cuesta más que la sesión entera.

Preparamos los archivos según las especificaciones vigentes de Amazon, Zalando y las principales plataformas. Si una imagen se rechaza, la rehacemos sin coste.
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